Bailando con un nuevo paradigma post pandémico para la fuerza laboral

Bailando con un nuevo paradigma post pandémico para la fuerza laboral

Bailando con un nuevo paradigma post pandémico para la fuerza laboral

Bailando con un nuevo paradigma post pandémico para la fuerza laboral

Bailando con un nuevo paradigma post pandémico para la fuerza laboral

"La clave es brindar oportunidades donde la interacción y la comunicación informal puedan ocurrir de forma natural, no imponiendo estructuras rígidas y requisitos para que las personas interactúen".

"La clave es brindar oportunidades donde la interacción y la comunicación informal puedan ocurrir de forma natural, no imponiendo estructuras rígidas y requisitos para que las personas interactúen".

"La clave es brindar oportunidades donde la interacción y la comunicación informal puedan ocurrir de forma natural, no imponiendo estructuras rígidas y requisitos para que las personas interactúen".

"La clave es brindar oportunidades donde la interacción y la comunicación informal puedan ocurrir de forma natural, no imponiendo estructuras rígidas y requisitos para que las personas interactúen".

"La clave es brindar oportunidades donde la interacción y la comunicación informal puedan ocurrir de forma natural, no imponiendo estructuras rígidas y requisitos para que las personas interactúen".

Por Florencia Alcalde

Por Florencia Alcalde

Por Florencia Alcalde

Por Florencia Alcalde

Por Florerncia Alcalde

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Autor_Florencia.Alcalde_blancoynegro

Florencia Alcalde
Chief of Digital Happiness, Virtus Digital

Florencia Alcalde
Chief of Digital Happiness, Virtus Digital

Florencia Alcalde
Chief of Digital Happiness, Virtus Digital

Hoy, casi 500 días después de que la Organización Mundial de la Salud declarara al COVID-19 una pandemia internacional, el mundo ha cambiado por completo: si bien las vacunas nos han permitido a algunos de nosotros comenzar a ver la luz al final del túnel, muchas personas siguen luchando.

La mayoría de nosotros hemos enfrentado pérdidas y nostalgia, preguntas sin respuestas y nuevas dificultades diarias en las tareas más cotidianas. Sin embargo, también rompimos las reglas, abandonamos viejas rutinas y reescribimos lo que pensamos que eran reglas invulnerables en el trabajo. Reglas como levantarse a las 7:30 de la mañana, ducharse, vestirse, desayunar, dejar a los niños en la colegio, manejar a la oficina durante 45 minutos con mucho tráfico, llegar a la oficina, saludar a tus compañeros, hablar con ellos sobre la comida o evento que tuviste ayer, tener reuniones cara a cara, caminar por el pasillo y en ese caminar tropezar con una persona de logística con la que tenías que resolver un tema muy específico, un tema que quedaba, con la conversación en el pasillo, resuelto. Esto conduce a un tema fundamental, la comunicación informal. Debido a su naturaleza invisible, muy pocas personas pensaron en ello, pero uno de los desafíos más difíciles del modelo de trabajo post pandémico es este.
 
Gran parte de lo que queremos decir cuando hablamos de comunicación informal es la espontaneidad que surge de encontrarse e interactuar con personas en los espacios compartidos de un lugar de trabajo físico: los pasillos, cocinas, salas de descanso, oficinas y las esferas extendidas que la orbitan, como restaurantes, bares y cafeterías. No solo la información de la comunicación formal se difunde aún más a través de estos caminos informales, sino que estos caminos también facilitan ideas nuevas e innovadoras y soluciones creativas a viejos problemas.
 
A pesar de esto, muchas organizaciones con presencia internacional, descubrieron que sus operaciones continuaban de manera eficiente y efectiva, aun cuando hubo una evacuación inesperada y casi completa de las oficinas.
 
Hace un año, si les preguntara a los líderes si sus empresas se volvieran completamente remota mañana, si todavía tendrían éxito, muchos habrían dicho que no es posible. Fast forward, y lo imposible no solo se ha vuelto posible, sino que hemos demostrado que podemos ser efectivos, creativos y productivos trabajando desde cualquier lugar, incluso en medio de una pandemia global.
 
Adoptamos horarios de trabajo alternativos, incorporamos nuevos empleados, recibimos llamados inesperados de Zoom y llegamos a conocer a nuestros colegas a un nivel más humano. La gente ha demostrado un buen grado de receptividad a la sustitución de las interacciones diarias cara a cara por el compromiso online. Sin embargo, el trabajo remoto nos obliga a estar permanentemente conectados, atentos a cualquier llamada, mensaje de WhatsApp o correo electrónico, trazando una línea muy fina entre la vida laboral y la vida personal.

Debido a esto, el deseo de autonomía y libertad ha sido una de las características más definitorias de la fuerza laboral post pandémica. Exactamente en qué se ve esa autonomía para cada empleado difiere, y ahí es donde cada organización necesita escuchar y abrir canales de comunicación honestos.
 
Sabemos que esta nueva forma de trabajar funciona y los empleados esperarán esta flexibilidad en el futuro. Tenemos una oportunidad única en una generación de repensar y remodelar cómo y dónde trabajamos, incluso si es debido a una terrible pandemia. Está claro que no iremos a la oficina todos los días, pero tampoco acabaremos con el tiempo que pasamos juntos.

Hoy, casi 500 días después de que la Organización Mundial de la Salud declarara al COVID-19 una pandemia internacional, el mundo ha cambiado por completo: si bien las vacunas nos han permitido a algunos de nosotros comenzar a ver la luz al final del túnel, muchas personas siguen luchando.

La mayoría de nosotros hemos enfrentado pérdidas y nostalgia, preguntas sin respuestas y nuevas dificultades diarias en las tareas más cotidianas. Sin embargo, también rompimos las reglas, abandonamos viejas rutinas y reescribimos lo que pensamos que eran reglas invulnerables en el trabajo. Reglas como levantarse a las 7:30 de la mañana, ducharse, vestirse, desayunar, dejar a los niños en la colegio, manejar a la oficina durante 45 minutos con mucho tráfico, llegar a la oficina, saludar a tus compañeros, hablar con ellos sobre la comida o evento que tuviste ayer, tener reuniones cara a cara, caminar por el pasillo y en ese caminar tropezar con una persona de logística con la que tenías que resolver un tema muy específico, un tema que quedaba, con la conversación en el pasillo, resuelto. Esto conduce a un tema fundamental, la comunicación informal. Debido a su naturaleza invisible, muy pocas personas pensaron en ello, pero uno de los desafíos más difíciles del modelo de trabajo post pandémico es este.
 
Gran parte de lo que queremos decir cuando hablamos de comunicación informal es la espontaneidad que surge de encontrarse e interactuar con personas en los espacios compartidos de un lugar de trabajo físico: los pasillos, cocinas, salas de descanso, oficinas y las esferas extendidas que la orbitan, como restaurantes, bares y cafeterías. No solo la información de la comunicación formal se difunde aún más a través de estos caminos informales, sino que estos caminos también facilitan ideas nuevas e innovadoras y soluciones creativas a viejos problemas.
 
A pesar de esto, muchas organizaciones con presencia internacional, descubrieron que sus operaciones continuaban de manera eficiente y efectiva, aun cuando hubo una evacuación inesperada y casi completa de las oficinas.
 
Hace un año, si les preguntara a los líderes si sus empresas se volvieran completamente remota mañana, si todavía tendrían éxito, muchos habrían dicho que no es posible. Fast forward, y lo imposible no solo se ha vuelto posible, sino que hemos demostrado que podemos ser efectivos, creativos y productivos trabajando desde cualquier lugar, incluso en medio de una pandemia global.
 
Adoptamos horarios de trabajo alternativos, incorporamos nuevos empleados, recibimos llamados inesperados de Zoom y llegamos a conocer a nuestros colegas a un nivel más humano. La gente ha demostrado un buen grado de receptividad a la sustitución de las interacciones diarias cara a cara por el compromiso online. Sin embargo, el trabajo remoto nos obliga a estar permanentemente conectados, atentos a cualquier llamada, mensaje de WhatsApp o correo electrónico, trazando una línea muy fina entre la vida laboral y la vida personal.

Debido a esto, el deseo de autonomía y libertad ha sido una de las características más definitorias de la fuerza laboral post pandémica. Exactamente en qué se ve esa autonomía para cada empleado difiere, y ahí es donde cada organización necesita escuchar y abrir canales de comunicación honestos.
 
Sabemos que esta nueva forma de trabajar funciona y los empleados esperarán esta flexibilidad en el futuro. Tenemos una oportunidad única en una generación de repensar y remodelar cómo y dónde trabajamos, incluso si es debido a una terrible pandemia. Está claro que no iremos a la oficina todos los días, pero tampoco acabaremos con el tiempo que pasamos juntos.

Hoy, casi 500 días después de que la Organización Mundial de la Salud declarara al COVID-19 una pandemia internacional, el mundo ha cambiado por completo: si bien las vacunas nos han permitido a algunos de nosotros comenzar a ver la luz al final del túnel, muchas personas siguen luchando.

La mayoría de nosotros hemos enfrentado pérdidas y nostalgia, preguntas sin respuestas y nuevas dificultades diarias en las tareas más cotidianas. Sin embargo, también rompimos las reglas, abandonamos viejas rutinas y reescribimos lo que pensamos que eran reglas invulnerables en el trabajo. Reglas como levantarse a las 7:30 de la mañana, ducharse, vestirse, desayunar, dejar a los niños en la colegio, manejar a la oficina durante 45 minutos con mucho tráfico, llegar a la oficina, saludar a tus compañeros, hablar con ellos sobre la comida o evento que tuviste ayer, tener reuniones cara a cara, caminar por el pasillo y en ese caminar tropezar con una persona de logística con la que tenías que resolver un tema muy específico, un tema que quedaba, con la conversación en el pasillo, resuelto. Esto conduce a un tema fundamental, la comunicación informal. Debido a su naturaleza invisible, muy pocas personas pensaron en ello, pero uno de los desafíos más difíciles del modelo de trabajo post pandémico es este.
 
Gran parte de lo que queremos decir cuando hablamos de comunicación informal es la espontaneidad que surge de encontrarse e interactuar con personas en los espacios compartidos de un lugar de trabajo físico: los pasillos, cocinas, salas de descanso, oficinas y las esferas extendidas que la orbitan, como restaurantes, bares y cafeterías. No solo la información de la comunicación formal se difunde aún más a través de estos caminos informales, sino que estos caminos también facilitan ideas nuevas e innovadoras y soluciones creativas a viejos problemas.
 
A pesar de esto, muchas organizaciones con presencia internacional, descubrieron que sus operaciones continuaban de manera eficiente y efectiva, aun cuando hubo una evacuación inesperada y casi completa de las oficinas.
 
Hace un año, si les preguntara a los líderes si sus empresas se volvieran completamente remota mañana, si todavía tendrían éxito, muchos habrían dicho que no es posible. Fast forward, y lo imposible no solo se ha vuelto posible, sino que hemos demostrado que podemos ser efectivos, creativos y productivos trabajando desde cualquier lugar, incluso en medio de una pandemia global.
 
Adoptamos horarios de trabajo alternativos, incorporamos nuevos empleados, recibimos llamados inesperados de Zoom y llegamos a conocer a nuestros colegas a un nivel más humano. La gente ha demostrado un buen grado de receptividad a la sustitución de las interacciones diarias cara a cara por el compromiso online. Sin embargo, el trabajo remoto nos obliga a estar permanentemente conectados, atentos a cualquier llamada, mensaje de WhatsApp o correo electrónico, trazando una línea muy fina entre la vida laboral y la vida personal.

Debido a esto, el deseo de autonomía y libertad ha sido una de las características más definitorias de la fuerza laboral post pandémica. Exactamente en qué se ve esa autonomía para cada empleado difiere, y ahí es donde cada organización necesita escuchar y abrir canales de comunicación honestos.
 
Sabemos que esta nueva forma de trabajar funciona y los empleados esperarán esta flexibilidad en el futuro. Tenemos una oportunidad única en una generación de repensar y remodelar cómo y dónde trabajamos, incluso si es debido a una terrible pandemia. Está claro que no iremos a la oficina todos los días, pero tampoco acabaremos con el tiempo que pasamos juntos.

Hoy, casi 500 días después de que la Organización Mundial de la Salud declarara al COVID-19 una pandemia internacional, el mundo ha cambiado por completo: si bien las vacunas nos han permitido a algunos de nosotros comenzar a ver la luz al final del túnel, muchas personas siguen luchando.

La mayoría de nosotros hemos enfrentado pérdidas y nostalgia, preguntas sin respuestas y nuevas dificultades diarias en las tareas más cotidianas. Sin embargo, también rompimos las reglas, abandonamos viejas rutinas y reescribimos lo que pensamos que eran reglas invulnerables en el trabajo. Reglas como levantarse a las 7:30 de la mañana, ducharse, vestirse, desayunar, dejar a los niños en la colegio, manejar a la oficina durante 45 minutos con mucho tráfico, llegar a la oficina, saludar a tus compañeros, hablar con ellos sobre la comida o evento que tuviste ayer, tener reuniones cara a cara, caminar por el pasillo y en ese caminar tropezar con una persona de logística con la que tenías que resolver un tema muy específico, un tema que quedaba, con la conversación en el pasillo, resuelto. Esto conduce a un tema fundamental, la comunicación informal. Debido a su naturaleza invisible, muy pocas personas pensaron en ello, pero uno de los desafíos más difíciles del modelo de trabajo post pandémico es este.
 
Gran parte de lo que queremos decir cuando hablamos de comunicación informal es la espontaneidad que surge de encontrarse e interactuar con personas en los espacios compartidos de un lugar de trabajo físico: los pasillos, cocinas, salas de descanso, oficinas y las esferas extendidas que la orbitan, como restaurantes, bares y cafeterías. No solo la información de la comunicación formal se difunde aún más a través de estos caminos informales, sino que estos caminos también facilitan ideas nuevas e innovadoras y soluciones creativas a viejos problemas.
 
A pesar de esto, muchas organizaciones con presencia internacional, descubrieron que sus operaciones continuaban de manera eficiente y efectiva, aun cuando hubo una evacuación inesperada y casi completa de las oficinas.
 
Hace un año, si les preguntara a los líderes si sus empresas se volvieran completamente remota mañana, si todavía tendrían éxito, muchos habrían dicho que no es posible. Fast forward, y lo imposible no solo se ha vuelto posible, sino que hemos demostrado que podemos ser efectivos, creativos y productivos trabajando desde cualquier lugar, incluso en medio de una pandemia global.
 
Adoptamos horarios de trabajo alternativos, incorporamos nuevos empleados, recibimos llamados inesperados de Zoom y llegamos a conocer a nuestros colegas a un nivel más humano. La gente ha demostrado un buen grado de receptividad a la sustitución de las interacciones diarias cara a cara por el compromiso online. Sin embargo, el trabajo remoto nos obliga a estar permanentemente conectados, atentos a cualquier llamada, mensaje de WhatsApp o correo electrónico, trazando una línea muy fina entre la vida laboral y la vida personal.

Debido a esto, el deseo de autonomía y libertad ha sido una de las características más definitorias de la fuerza laboral post pandémica. Exactamente en qué se ve esa autonomía para cada empleado difiere, y ahí es donde cada organización necesita escuchar y abrir canales de comunicación honestos.
 
Sabemos que esta nueva forma de trabajar funciona y los empleados esperarán esta flexibilidad en el futuro. Tenemos una oportunidad única en una generación de repensar y remodelar cómo y dónde trabajamos, incluso si es debido a una terrible pandemia. Está claro que no iremos a la oficina todos los días, pero tampoco acabaremos con el tiempo que pasamos juntos.

Hoy, casi 500 días después de que la Organización Mundial de la Salud declarara al COVID-19 una pandemia internacional, el mundo ha cambiado por completo: si bien las vacunas nos han permitido a algunos de nosotros comenzar a ver la luz al final del túnel, muchas personas siguen luchando.

La mayoría de nosotros hemos enfrentado pérdidas y nostalgia, preguntas sin respuestas y nuevas dificultades diarias en las tareas más cotidianas. Sin embargo, también rompimos las reglas, abandonamos viejas rutinas y reescribimos lo que pensamos que eran reglas invulnerables en el trabajo. Reglas como levantarse a las 7:30 de la mañana, ducharse, vestirse, desayunar, dejar a los niños en la colegio, manejar a la oficina durante 45 minutos con mucho tráfico, llegar a la oficina, saludar a tus compañeros, hablar con ellos sobre la comida o evento que tuviste ayer, tener reuniones cara a cara, caminar por el pasillo y en ese caminar tropezar con una persona de logística con la que tenías que resolver un tema muy específico, un tema que quedaba, con la conversación en el pasillo, resuelto. Esto conduce a un tema fundamental, la comunicación informal. Debido a su naturaleza invisible, muy pocas personas pensaron en ello, pero uno de los desafíos más difíciles del modelo de trabajo post pandémico es este.
 
Gran parte de lo que queremos decir cuando hablamos de comunicación informal es la espontaneidad que surge de encontrarse e interactuar con personas en los espacios compartidos de un lugar de trabajo físico: los pasillos, cocinas, salas de descanso, oficinas y las esferas extendidas que la orbitan, como restaurantes, bares y cafeterías. No solo la información de la comunicación formal se difunde aún más a través de estos caminos informales, sino que estos caminos también facilitan ideas nuevas e innovadoras y soluciones creativas a viejos problemas.
 
A pesar de esto, muchas organizaciones con presencia internacional, descubrieron que sus operaciones continuaban de manera eficiente y efectiva, aun cuando hubo una evacuación inesperada y casi completa de las oficinas.
 
Hace un año, si les preguntara a los líderes si sus empresas se volvieran completamente remota mañana, si todavía tendrían éxito, muchos habrían dicho que no es posible. Fast forward, y lo imposible no solo se ha vuelto posible, sino que hemos demostrado que podemos ser efectivos, creativos y productivos trabajando desde cualquier lugar, incluso en medio de una pandemia global.
 
Adoptamos horarios de trabajo alternativos, incorporamos nuevos empleados, recibimos llamados inesperados de Zoom y llegamos a conocer a nuestros colegas a un nivel más humano. La gente ha demostrado un buen grado de receptividad a la sustitución de las interacciones diarias cara a cara por el compromiso online. Sin embargo, el trabajo remoto nos obliga a estar permanentemente conectados, atentos a cualquier llamada, mensaje de WhatsApp o correo electrónico, trazando una línea muy fina entre la vida laboral y la vida personal.

Debido a esto, el deseo de autonomía y libertad ha sido una de las características más definitorias de la fuerza laboral post pandémica. Exactamente en qué se ve esa autonomía para cada empleado difiere, y ahí es donde cada organización necesita escuchar y abrir canales de comunicación honestos.
 
Sabemos que esta nueva forma de trabajar funciona y los empleados esperarán esta flexibilidad en el futuro. Tenemos una oportunidad única en una generación de repensar y remodelar cómo y dónde trabajamos, incluso si es debido a una terrible pandemia. Está claro que no iremos a la oficina todos los días, pero tampoco acabaremos con el tiempo que pasamos juntos.

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Creación de una experiencia centrada en los colaboradores

La interrupción de la pandemia agregó un desafío adicional en el sentido de que lo que genera las motivaciones de los empleados ha cambiado y evolucionado. Los tiempos perdidos de desplazamientos desde nuestros hogares a nuestros lugares de trabajo ya no existen en nuestras rutinas, hemos ganado una eficiencia en nuestros tiempos que antes era inalcanzable. Podemos trabajar desde donde queramos y pasar más tiempo con nuestros hijos presenciando cada momento de su crecimiento.
 
El cambio es difícil. El cambio generacional lo es aún más, como individuos y especialmente como sociedad. Nos atrae el status quo y nos reconforta lo que sabemos. Sin embargo, cuando nos sentimos obligados a cambiar, a veces aparece una grieta y la luz comienza a entrar. En Virtus Digital, lo vemos como una oportunidad para mejorar nuestra vida laboral. La forma en que trabajamos ahora es accidental, pero no tiene por qué serlo. Tenemos la oportunidad de aprovechar este momento y reorganizarnos con creatividad e intención. Cuando pensamos en el futuro del trabajo, no debemos pensar en volver a cómo eran las cosas antes de la pandemia. Han cambiado demasiadas cosas. Además, no es tan simple como hacer que nuestra gente vuelva a la oficina o ayudarles a trabajar a la distancia para siempre. Necesitamos reunirnos con nuestras personas estén donde estén, para ayudarlos a trabajar de la mejor manera posible con un estilo de vida que les funcione bien.

Creación de una experiencia centrada en los colaboradores

La interrupción de la pandemia agregó un desafío adicional en el sentido de que lo que genera las motivaciones de los empleados ha cambiado y evolucionado. Los tiempos perdidos de desplazamientos desde nuestros hogares a nuestros lugares de trabajo ya no existen en nuestras rutinas, hemos ganado una eficiencia en nuestros tiempos que antes era inalcanzable. Podemos trabajar desde donde queramos y pasar más tiempo con nuestros hijos presenciando cada momento de su crecimiento.
 
El cambio es difícil. El cambio generacional lo es aún más, como individuos y especialmente como sociedad. Nos atrae el status quo y nos reconforta lo que sabemos. Sin embargo, cuando nos sentimos obligados a cambiar, a veces aparece una grieta y la luz comienza a entrar. En Virtus Digital, lo vemos como una oportunidad para mejorar nuestra vida laboral. La forma en que trabajamos ahora es accidental, pero no tiene por qué serlo. Tenemos la oportunidad de aprovechar este momento y reorganizarnos con creatividad e intención. Cuando pensamos en el futuro del trabajo, no debemos pensar en volver a cómo eran las cosas antes de la pandemia. Han cambiado demasiadas cosas. Además, no es tan simple como hacer que nuestra gente vuelva a la oficina o ayudarles a trabajar a la distancia para siempre. Necesitamos reunirnos con nuestras personas estén donde estén, para ayudarlos a trabajar de la mejor manera posible con un estilo de vida que les funcione bien.

Creación de una experiencia centrada en los colaboradores

La interrupción de la pandemia agregó un desafío adicional en el sentido de que lo que genera las motivaciones de los empleados ha cambiado y evolucionado. Los tiempos perdidos de desplazamientos desde nuestros hogares a nuestros lugares de trabajo ya no existen en nuestras rutinas, hemos ganado una eficiencia en nuestros tiempos que antes era inalcanzable. Podemos trabajar desde donde queramos y pasar más tiempo con nuestros hijos presenciando cada momento de su crecimiento.
 
El cambio es difícil. El cambio generacional lo es aún más, como individuos y especialmente como sociedad. Nos atrae el status quo y nos reconforta lo que sabemos. Sin embargo, cuando nos sentimos obligados a cambiar, a veces aparece una grieta y la luz comienza a entrar. En Virtus Digital, lo vemos como una oportunidad para mejorar nuestra vida laboral. La forma en que trabajamos ahora es accidental, pero no tiene por qué serlo. Tenemos la oportunidad de aprovechar este momento y reorganizarnos con creatividad e intención. Cuando pensamos en el futuro del trabajo, no debemos pensar en volver a cómo eran las cosas antes de la pandemia. Han cambiado demasiadas cosas. Además, no es tan simple como hacer que nuestra gente vuelva a la oficina o ayudarles a trabajar a la distancia para siempre. Necesitamos reunirnos con nuestras personas estén donde estén, para ayudarlos a trabajar de la mejor manera posible con un estilo de vida que les funcione bien.

Creación de una experiencia centrada en los colaboradores

La interrupción de la pandemia agregó un desafío adicional en el sentido de que lo que genera las motivaciones de los empleados ha cambiado y evolucionado. Los tiempos perdidos de desplazamientos desde nuestros hogares a nuestros lugares de trabajo ya no existen en nuestras rutinas, hemos ganado una eficiencia en nuestros tiempos que antes era inalcanzable. Podemos trabajar desde donde queramos y pasar más tiempo con nuestros hijos presenciando cada momento de su crecimiento.
 
El cambio es difícil. El cambio generacional lo es aún más, como individuos y especialmente como sociedad. Nos atrae el status quo y nos reconforta lo que sabemos. Sin embargo, cuando nos sentimos obligados a cambiar, a veces aparece una grieta y la luz comienza a entrar. En Virtus Digital, lo vemos como una oportunidad para mejorar nuestra vida laboral. La forma en que trabajamos ahora es accidental, pero no tiene por qué serlo. Tenemos la oportunidad de aprovechar este momento y reorganizarnos con creatividad e intención. Cuando pensamos en el futuro del trabajo, no debemos pensar en volver a cómo eran las cosas antes de la pandemia. Han cambiado demasiadas cosas. Además, no es tan simple como hacer que nuestra gente vuelva a la oficina o ayudarles a trabajar a la distancia para siempre. Necesitamos reunirnos con nuestras personas estén donde estén, para ayudarlos a trabajar de la mejor manera posible con un estilo de vida que les funcione bien.

Creación de una experiencia centrada en los colaboradores

La interrupción de la pandemia agregó un desafío adicional en el sentido de que lo que genera las motivaciones de los empleados ha cambiado y evolucionado. Los tiempos perdidos de desplazamientos desde nuestros hogares a nuestros lugares de trabajo ya no existen en nuestras rutinas, hemos ganado una eficiencia en nuestros tiempos que antes era inalcanzable. Podemos trabajar desde donde queramos y pasar más tiempo con nuestros hijos presenciando cada momento de su crecimiento.
 
El cambio es difícil. El cambio generacional lo es aún más, como individuos y especialmente como sociedad. Nos atrae el status quo y nos reconforta lo que sabemos. Sin embargo, cuando nos sentimos obligados a cambiar, a veces aparece una grieta y la luz comienza a entrar. En Virtus Digital, lo vemos como una oportunidad para mejorar nuestra vida laboral. La forma en que trabajamos ahora es accidental, pero no tiene por qué serlo. Tenemos la oportunidad de aprovechar este momento y reorganizarnos con creatividad e intención. Cuando pensamos en el futuro del trabajo, no debemos pensar en volver a cómo eran las cosas antes de la pandemia. Han cambiado demasiadas cosas. Además, no es tan simple como hacer que nuestra gente vuelva a la oficina o ayudarles a trabajar a la distancia para siempre. Necesitamos reunirnos con nuestras personas estén donde estén, para ayudarlos a trabajar de la mejor manera posible con un estilo de vida que les funcione bien.

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En Virtus Digital adoptamos estos cambios comenzando con una estrategia de comunicación que priorizaba escuchar, confiar en nuestra gente e inspirarlos a través de factores que sabíamos que los motivarían.
 
Somos una organización nacida digitalmente, con el ADN de una start-up que gira en diferentes direcciones dependiendo de cómo "leemos" y "navegamos" por el mercado. Esta oferta única implica un enfoque permanente hacia la búsqueda de disrupción no solo para nuestros clientes, sino también para nosotros mismos. Como tal, desafiamos las experiencias que ofrecemos a nuestra gente, nuestra estrategia, nuestros modelos de gestión y liderazgo.
 
Sin embargo, el hecho de que seamos una organización nacida digitalmente no nos priva de reconocer la importancia y relevancia de las interacciones físicas, pero en la vida real, entre personas. Independientemente de si se trata de una interacción con el cliente o una discusión en equipo, el poder de crear verdaderas relaciones significativas permanece en el centro de lo que nos define como seres humanos.
 
En ese sentido, reconocemos que la mayoría de nuestras tareas están definidas por intercambios relacionales que abarcan la innovación y la creación de conocimiento, habilitados por la tecnología e impulsados ​​por nuevas metodologías como Design Sprint, Design Thinking y Agile Scrum. Por lo tanto, estas actividades se basan en chispas creativas de momento a momento en las que los individuos participan en interacciones vívidas y espontáneas, que se potencian mucho cuando se encuentran en un entorno físico real y bien diseñado. Por lo tanto, creemos que estas actividades relacionales se realizan mejor en el entorno compartido de una oficina, que debe incluir suficientes intercambios relacionales para innovar y compartir conocimientos, especialmente en torno a la integración de los nuevos empleados en la cultura de la organización.
 
Por otro lado, al ser una organización que acoge 11 nacionalidades en 9 países en 3 continentes y con 6 husos horarios diferentes, desde nuestros inicios hemos establecido una cultura y modelo operativo que no considera las fronteras nacionales como un límite para la forma de relacionarnos. En cambio, hemos creado una cultura en torno a las prácticas y la experiencia, que a través de un proceso de relación virtual que contiene varios rituales, como un podcast propio, llamado Disrupt by Design, donde todos los meses hablamos de cómo promover los negocios a través del diseño con los mayores exponentes del mundo. Hemos diseñado instancias de equipo en las que hacemos un resumen trimestral de lo que hemos logrado como organización y el enfoque que tendremos en el futuro. Dondequiera que estemos, hemos generado el 100% de compromiso de nuestra gente. Disrupt by Digital es otro ritual que hemos desarrollado, donde cada mes un miembro del equipo capacita al resto en un tema en particular, con cierta especialización. Por lo tanto, hemos podido crear y desarrollar una cultura emergente a transversal a nuestras ubicaciones geográficas.

En Virtus Digital adoptamos estos cambios comenzando con una estrategia de comunicación que priorizaba escuchar, confiar en nuestra gente e inspirarlos a través de factores que sabíamos que los motivarían.
 
Somos una organización nacida digitalmente, con el ADN de una start-up que gira en diferentes direcciones dependiendo de cómo "leemos" y "navegamos" por el mercado. Esta oferta única implica un enfoque permanente hacia la búsqueda de disrupción no solo para nuestros clientes, sino también para nosotros mismos. Como tal, desafiamos las experiencias que ofrecemos a nuestra gente, nuestra estrategia, nuestros modelos de gestión y liderazgo.
 
Sin embargo, el hecho de que seamos una organización nacida digitalmente no nos priva de reconocer la importancia y relevancia de las interacciones físicas, pero en la vida real, entre personas. Independientemente de si se trata de una interacción con el cliente o una discusión en equipo, el poder de crear verdaderas relaciones significativas permanece en el centro de lo que nos define como seres humanos.
 
En ese sentido, reconocemos que la mayoría de nuestras tareas están definidas por intercambios relacionales que abarcan la innovación y la creación de conocimiento, habilitados por la tecnología e impulsados ​​por nuevas metodologías como Design Sprint, Design Thinking y Agile Scrum. Por lo tanto, estas actividades se basan en chispas creativas de momento a momento en las que los individuos participan en interacciones vívidas y espontáneas, que se potencian mucho cuando se encuentran en un entorno físico real y bien diseñado. Por lo tanto, creemos que estas actividades relacionales se realizan mejor en el entorno compartido de una oficina, que debe incluir suficientes intercambios relacionales para innovar y compartir conocimientos, especialmente en torno a la integración de los nuevos empleados en la cultura de la organización.
 
Por otro lado, al ser una organización que acoge 11 nacionalidades en 9 países en 3 continentes y con 6 husos horarios diferentes, desde nuestros inicios hemos establecido una cultura y modelo operativo que no considera las fronteras nacionales como un límite para la forma de relacionarnos. En cambio, hemos creado una cultura en torno a las prácticas y la experiencia, que a través de un proceso de relación virtual que contiene varios rituales, como un podcast propio, llamado Disrupt by Design, donde todos los meses hablamos de cómo promover los negocios a través del diseño con los mayores exponentes del mundo. Hemos diseñado instancias de equipo en las que hacemos un resumen trimestral de lo que hemos logrado como organización y el enfoque que tendremos en el futuro. Dondequiera que estemos, hemos generado el 100% de compromiso de nuestra gente. Disrupt by Digital es otro ritual que hemos desarrollado, donde cada mes un miembro del equipo capacita al resto en un tema en particular, con cierta especialización. Por lo tanto, hemos podido crear y desarrollar una cultura emergente a transversal a nuestras ubicaciones geográficas.

En Virtus Digital adoptamos estos cambios comenzando con una estrategia de comunicación que priorizaba escuchar, confiar en nuestra gente e inspirarlos a través de factores que sabíamos que los motivarían.
 
Somos una organización nacida digitalmente, con el ADN de una start-up que gira en diferentes direcciones dependiendo de cómo "leemos" y "navegamos" por el mercado. Esta oferta única implica un enfoque permanente hacia la búsqueda de disrupción no solo para nuestros clientes, sino también para nosotros mismos. Como tal, desafiamos las experiencias que ofrecemos a nuestra gente, nuestra estrategia, nuestros modelos de gestión y liderazgo.
 
Sin embargo, el hecho de que seamos una organización nacida digitalmente no nos priva de reconocer la importancia y relevancia de las interacciones físicas, pero en la vida real, entre personas. Independientemente de si se trata de una interacción con el cliente o una discusión en equipo, el poder de crear verdaderas relaciones significativas permanece en el centro de lo que nos define como seres humanos.
 
En ese sentido, reconocemos que la mayoría de nuestras tareas están definidas por intercambios relacionales que abarcan la innovación y la creación de conocimiento, habilitados por la tecnología e impulsados ​​por nuevas metodologías como Design Sprint, Design Thinking y Agile Scrum. Por lo tanto, estas actividades se basan en chispas creativas de momento a momento en las que los individuos participan en interacciones vívidas y espontáneas, que se potencian mucho cuando se encuentran en un entorno físico real y bien diseñado. Por lo tanto, creemos que estas actividades relacionales se realizan mejor en el entorno compartido de una oficina, que debe incluir suficientes intercambios relacionales para innovar y compartir conocimientos, especialmente en torno a la integración de los nuevos empleados en la cultura de la organización.
 
Por otro lado, al ser una organización que acoge 11 nacionalidades en 9 países en 3 continentes y con 6 husos horarios diferentes, desde nuestros inicios hemos establecido una cultura y modelo operativo que no considera las fronteras nacionales como un límite para la forma de relacionarnos. En cambio, hemos creado una cultura en torno a las prácticas y la experiencia, que a través de un proceso de relación virtual que contiene varios rituales, como un podcast propio, llamado Disrupt by Design, donde todos los meses hablamos de cómo promover los negocios a través del diseño con los mayores exponentes del mundo. Hemos diseñado instancias de equipo en las que hacemos un resumen trimestral de lo que hemos logrado como organización y el enfoque que tendremos en el futuro. Dondequiera que estemos, hemos generado el 100% de compromiso de nuestra gente. Disrupt by Digital es otro ritual que hemos desarrollado, donde cada mes un miembro del equipo capacita al resto en un tema en particular, con cierta especialización. Por lo tanto, hemos podido crear y desarrollar una cultura emergente a transversal a nuestras ubicaciones geográficas.

En Virtus Digital adoptamos estos cambios comenzando con una estrategia de comunicación que priorizaba escuchar, confiar en nuestra gente e inspirarlos a través de factores que sabíamos que los motivarían.
 
Somos una organización nacida digitalmente, con el ADN de una start-up que gira en diferentes direcciones dependiendo de cómo "leemos" y "navegamos" por el mercado. Esta oferta única implica un enfoque permanente hacia la búsqueda de disrupción no solo para nuestros clientes, sino también para nosotros mismos. Como tal, desafiamos las experiencias que ofrecemos a nuestra gente, nuestra estrategia, nuestros modelos de gestión y liderazgo.
 
Sin embargo, el hecho de que seamos una organización nacida digitalmente no nos priva de reconocer la importancia y relevancia de las interacciones físicas, pero en la vida real, entre personas. Independientemente de si se trata de una interacción con el cliente o una discusión en equipo, el poder de crear verdaderas relaciones significativas permanece en el centro de lo que nos define como seres humanos.
 
En ese sentido, reconocemos que la mayoría de nuestras tareas están definidas por intercambios relacionales que abarcan la innovación y la creación de conocimiento, habilitados por la tecnología e impulsados ​​por nuevas metodologías como Design Sprint, Design Thinking y Agile Scrum. Por lo tanto, estas actividades se basan en chispas creativas de momento a momento en las que los individuos participan en interacciones vívidas y espontáneas, que se potencian mucho cuando se encuentran en un entorno físico real y bien diseñado. Por lo tanto, creemos que estas actividades relacionales se realizan mejor en el entorno compartido de una oficina, que debe incluir suficientes intercambios relacionales para innovar y compartir conocimientos, especialmente en torno a la integración de los nuevos empleados en la cultura de la organización.
 
Por otro lado, al ser una organización que acoge 11 nacionalidades en 9 países en 3 continentes y con 6 husos horarios diferentes, desde nuestros inicios hemos establecido una cultura y modelo operativo que no considera las fronteras nacionales como un límite para la forma de relacionarnos. En cambio, hemos creado una cultura en torno a las prácticas y la experiencia, que a través de un proceso de relación virtual que contiene varios rituales, como un podcast propio, llamado Disrupt by Design, donde todos los meses hablamos de cómo promover los negocios a través del diseño con los mayores exponentes del mundo. Hemos diseñado instancias de equipo en las que hacemos un resumen trimestral de lo que hemos logrado como organización y el enfoque que tendremos en el futuro. Dondequiera que estemos, hemos generado el 100% de compromiso de nuestra gente. Disrupt by Digital es otro ritual que hemos desarrollado, donde cada mes un miembro del equipo capacita al resto en un tema en particular, con cierta especialización. Por lo tanto, hemos podido crear y desarrollar una cultura emergente a transversal a nuestras ubicaciones geográficas.

En Virtus Digital adoptamos estos cambios comenzando con una estrategia de comunicación que priorizaba escuchar, confiar en nuestra gente e inspirarlos a través de factores que sabíamos que los motivarían.
 
Somos una organización nacida digitalmente, con el ADN de una start-up que gira en diferentes direcciones dependiendo de cómo "leemos" y "navegamos" por el mercado. Esta oferta única implica un enfoque permanente hacia la búsqueda de disrupción no solo para nuestros clientes, sino también para nosotros mismos. Como tal, desafiamos las experiencias que ofrecemos a nuestra gente, nuestra estrategia, nuestros modelos de gestión y liderazgo.
 
Sin embargo, el hecho de que seamos una organización nacida digitalmente no nos priva de reconocer la importancia y relevancia de las interacciones físicas, pero en la vida real, entre personas. Independientemente de si se trata de una interacción con el cliente o una discusión en equipo, el poder de crear verdaderas relaciones significativas permanece en el centro de lo que nos define como seres humanos.
 
En ese sentido, reconocemos que la mayoría de nuestras tareas están definidas por intercambios relacionales que abarcan la innovación y la creación de conocimiento, habilitados por la tecnología e impulsados ​​por nuevas metodologías como Design Sprint, Design Thinking y Agile Scrum. Por lo tanto, estas actividades se basan en chispas creativas de momento a momento en las que los individuos participan en interacciones vívidas y espontáneas, que se potencian mucho cuando se encuentran en un entorno físico real y bien diseñado. Por lo tanto, creemos que estas actividades relacionales se realizan mejor en el entorno compartido de una oficina, que debe incluir suficientes intercambios relacionales para innovar y compartir conocimientos, especialmente en torno a la integración de los nuevos empleados en la cultura de la organización.
 
Por otro lado, al ser una organización que acoge 11 nacionalidades en 9 países en 3 continentes y con 6 husos horarios diferentes, desde nuestros inicios hemos establecido una cultura y modelo operativo que no considera las fronteras nacionales como un límite para la forma de relacionarnos. En cambio, hemos creado una cultura en torno a las prácticas y la experiencia, que a través de un proceso de relación virtual que contiene varios rituales, como un podcast propio, llamado Disrupt by Design, donde todos los meses hablamos de cómo promover los negocios a través del diseño con los mayores exponentes del mundo. Hemos diseñado instancias de equipo en las que hacemos un resumen trimestral de lo que hemos logrado como organización y el enfoque que tendremos en el futuro. Dondequiera que estemos, hemos generado el 100% de compromiso de nuestra gente. Disrupt by Digital es otro ritual que hemos desarrollado, donde cada mes un miembro del equipo capacita al resto en un tema en particular, con cierta especialización. Por lo tanto, hemos podido crear y desarrollar una cultura emergente a transversal a nuestras ubicaciones geográficas.

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La contratación de nuevas personas ha sido una de nuestras principales tareas durante los últimos dos años, período de tiempo que se encuentra cara a cara con el inicio de una pandemia global. Hemos triplicado el número de colaboradores en el último año. Nuestro trabajo remoto nos ha brindado un nivel sin precedentes de flexibilidad y apertura para acceder a los empleados, lo que también nos ha permitido encontrar conjuntos de habilidades raras y especializadas, así como también nos ha respaldado para crear nuevos clústeres de conocimiento, o centros de operaciones, donde hay es un grupo reconocido de talentos enfocados en un cliente / sector determinado. Por lo tanto, este modelo también nos ha beneficiado al facilitar la colaboración internacional y el intercambio de ideas.
 
A pesar de todo lo anterior, estamos tratando de facilitar la comunicación informal dentro de la estructura del trabajo híbrido tanto como sea posible. Una forma de hacerlo ha sido designar ciertos días en los que todos los miembros de un equipo estarán en la oficina al mismo tiempo. Esto no se refiere a todos en toda la organización, necesariamente, solo a todos los miembros de una unidad de trabajo coherente, al menos.
 
La magia ocurre cuando un equipo está unido físicamente, y una vez que se crea esa magia, se puede mantener durante los períodos en que están trabajando digitalmente. Pero, a la inversa, no se puede crear esa magia cuando algunos miembros del equipo son siempre digitales, todo el tiempo. O, al menos, es mucho más difícil hacerlo y será necesario prestar más atención a aquellos que están completamente remotos para mantenerlos en el circuito informativo.
 
Entonces, para nosotros, la clave es brindar oportunidades donde la interacción y la comunicación informal puedan ocurrir de forma natural, no imponiendo estructuras rígidas y requisitos para que las personas interactúen.
 
Queremos recuperar lo perdido en términos de comunicación informal con la pandemia y, por otro lado, tener la oportunidad de reforzar nuestra cultura organizacional. Por eso hemos diseñado una oficina que contiene espacios de encuentro y colaboración, donde mantenemos la flexibilidad y libertad ganada en este tiempo, pero podemos generar un espacio de co-creación, innovación y colaboración que no se puede generar en ningún otro lugar.
 
Desde nuestra perspectiva, el cambio a un modelo híbrido tiene como objetivo ofrecer todos los beneficios de trabajar desde casa o de forma remota, como la colaboración, la facilidad de comunicación, la innovación y una cultura organizacional más sólida. Después de todo, la cultura empresarial es uno de los aspectos más buscados para un lugar de trabajo y consideramos que podemos impactar en ella generando un ambiente productivo, vida social y amenidades de oficina que ayuden a nuestra gente a realizar un mejor trabajo.
 
Estamos aprendiendo sobre la marcha, pero creemos que vale la pena el esfuerzo por tener acceso a lo mejor de ambos mundos.

La contratación de nuevas personas ha sido una de nuestras principales tareas durante los últimos dos años, período de tiempo que se encuentra cara a cara con el inicio de una pandemia global. Hemos triplicado el número de colaboradores en el último año. Nuestro trabajo remoto nos ha brindado un nivel sin precedentes de flexibilidad y apertura para acceder a los empleados, lo que también nos ha permitido encontrar conjuntos de habilidades raras y especializadas, así como también nos ha respaldado para crear nuevos clústeres de conocimiento, o centros de operaciones, donde hay es un grupo reconocido de talentos enfocados en un cliente / sector determinado. Por lo tanto, este modelo también nos ha beneficiado al facilitar la colaboración internacional y el intercambio de ideas.
 
A pesar de todo lo anterior, estamos tratando de facilitar la comunicación informal dentro de la estructura del trabajo híbrido tanto como sea posible. Una forma de hacerlo ha sido designar ciertos días en los que todos los miembros de un equipo estarán en la oficina al mismo tiempo. Esto no se refiere a todos en toda la organización, necesariamente, solo a todos los miembros de una unidad de trabajo coherente, al menos.
 
La magia ocurre cuando un equipo está unido físicamente, y una vez que se crea esa magia, se puede mantener durante los períodos en que están trabajando digitalmente. Pero, a la inversa, no se puede crear esa magia cuando algunos miembros del equipo son siempre digitales, todo el tiempo. O, al menos, es mucho más difícil hacerlo y será necesario prestar más atención a aquellos que están completamente remotos para mantenerlos en el circuito informativo.
 
Entonces, para nosotros, la clave es brindar oportunidades donde la interacción y la comunicación informal puedan ocurrir de forma natural, no imponiendo estructuras rígidas y requisitos para que las personas interactúen.
 
Queremos recuperar lo perdido en términos de comunicación informal con la pandemia y, por otro lado, tener la oportunidad de reforzar nuestra cultura organizacional. Por eso hemos diseñado una oficina que contiene espacios de encuentro y colaboración, donde mantenemos la flexibilidad y libertad ganada en este tiempo, pero podemos generar un espacio de co-creación, innovación y colaboración que no se puede generar en ningún otro lugar.
 
Desde nuestra perspectiva, el cambio a un modelo híbrido tiene como objetivo ofrecer todos los beneficios de trabajar desde casa o de forma remota, como la colaboración, la facilidad de comunicación, la innovación y una cultura organizacional más sólida. Después de todo, la cultura empresarial es uno de los aspectos más buscados para un lugar de trabajo y consideramos que podemos impactar en ella generando un ambiente productivo, vida social y amenidades de oficina que ayuden a nuestra gente a realizar un mejor trabajo.
 
Estamos aprendiendo sobre la marcha, pero creemos que vale la pena el esfuerzo por tener acceso a lo mejor de ambos mundos.

La contratación de nuevas personas ha sido una de nuestras principales tareas durante los últimos dos años, período de tiempo que se encuentra cara a cara con el inicio de una pandemia global. Hemos triplicado el número de colaboradores en el último año. Nuestro trabajo remoto nos ha brindado un nivel sin precedentes de flexibilidad y apertura para acceder a los empleados, lo que también nos ha permitido encontrar conjuntos de habilidades raras y especializadas, así como también nos ha respaldado para crear nuevos clústeres de conocimiento, o centros de operaciones, donde hay es un grupo reconocido de talentos enfocados en un cliente / sector determinado. Por lo tanto, este modelo también nos ha beneficiado al facilitar la colaboración internacional y el intercambio de ideas.
 
A pesar de todo lo anterior, estamos tratando de facilitar la comunicación informal dentro de la estructura del trabajo híbrido tanto como sea posible. Una forma de hacerlo ha sido designar ciertos días en los que todos los miembros de un equipo estarán en la oficina al mismo tiempo. Esto no se refiere a todos en toda la organización, necesariamente, solo a todos los miembros de una unidad de trabajo coherente, al menos.
 
La magia ocurre cuando un equipo está unido físicamente, y una vez que se crea esa magia, se puede mantener durante los períodos en que están trabajando digitalmente. Pero, a la inversa, no se puede crear esa magia cuando algunos miembros del equipo son siempre digitales, todo el tiempo. O, al menos, es mucho más difícil hacerlo y será necesario prestar más atención a aquellos que están completamente remotos para mantenerlos en el circuito informativo.
 
Entonces, para nosotros, la clave es brindar oportunidades donde la interacción y la comunicación informal puedan ocurrir de forma natural, no imponiendo estructuras rígidas y requisitos para que las personas interactúen.
 
Queremos recuperar lo perdido en términos de comunicación informal con la pandemia y, por otro lado, tener la oportunidad de reforzar nuestra cultura organizacional. Por eso hemos diseñado una oficina que contiene espacios de encuentro y colaboración, donde mantenemos la flexibilidad y libertad ganada en este tiempo, pero podemos generar un espacio de co-creación, innovación y colaboración que no se puede generar en ningún otro lugar.
 
Desde nuestra perspectiva, el cambio a un modelo híbrido tiene como objetivo ofrecer todos los beneficios de trabajar desde casa o de forma remota, como la colaboración, la facilidad de comunicación, la innovación y una cultura organizacional más sólida. Después de todo, la cultura empresarial es uno de los aspectos más buscados para un lugar de trabajo y consideramos que podemos impactar en ella generando un ambiente productivo, vida social y amenidades de oficina que ayuden a nuestra gente a realizar un mejor trabajo.
 
Estamos aprendiendo sobre la marcha, pero creemos que vale la pena el esfuerzo por tener acceso a lo mejor de ambos mundos.

La contratación de nuevas personas ha sido una de nuestras principales tareas durante los últimos dos años, período de tiempo que se encuentra cara a cara con el inicio de una pandemia global. Hemos triplicado el número de colaboradores en el último año. Nuestro trabajo remoto nos ha brindado un nivel sin precedentes de flexibilidad y apertura para acceder a los empleados, lo que también nos ha permitido encontrar conjuntos de habilidades raras y especializadas, así como también nos ha respaldado para crear nuevos clústeres de conocimiento, o centros de operaciones, donde hay es un grupo reconocido de talentos enfocados en un cliente / sector determinado. Por lo tanto, este modelo también nos ha beneficiado al facilitar la colaboración internacional y el intercambio de ideas.
 
A pesar de todo lo anterior, estamos tratando de facilitar la comunicación informal dentro de la estructura del trabajo híbrido tanto como sea posible. Una forma de hacerlo ha sido designar ciertos días en los que todos los miembros de un equipo estarán en la oficina al mismo tiempo. Esto no se refiere a todos en toda la organización, necesariamente, solo a todos los miembros de una unidad de trabajo coherente, al menos.
 
La magia ocurre cuando un equipo está unido físicamente, y una vez que se crea esa magia, se puede mantener durante los períodos en que están trabajando digitalmente. Pero, a la inversa, no se puede crear esa magia cuando algunos miembros del equipo son siempre digitales, todo el tiempo. O, al menos, es mucho más difícil hacerlo y será necesario prestar más atención a aquellos que están completamente remotos para mantenerlos en el circuito informativo.
 
Entonces, para nosotros, la clave es brindar oportunidades donde la interacción y la comunicación informal puedan ocurrir de forma natural, no imponiendo estructuras rígidas y requisitos para que las personas interactúen.
 
Queremos recuperar lo perdido en términos de comunicación informal con la pandemia y, por otro lado, tener la oportunidad de reforzar nuestra cultura organizacional. Por eso hemos diseñado una oficina que contiene espacios de encuentro y colaboración, donde mantenemos la flexibilidad y libertad ganada en este tiempo, pero podemos generar un espacio de co-creación, innovación y colaboración que no se puede generar en ningún otro lugar.
 
Desde nuestra perspectiva, el cambio a un modelo híbrido tiene como objetivo ofrecer todos los beneficios de trabajar desde casa o de forma remota, como la colaboración, la facilidad de comunicación, la innovación y una cultura organizacional más sólida. Después de todo, la cultura empresarial es uno de los aspectos más buscados para un lugar de trabajo y consideramos que podemos impactar en ella generando un ambiente productivo, vida social y amenidades de oficina que ayuden a nuestra gente a realizar un mejor trabajo.
 
Estamos aprendiendo sobre la marcha, pero creemos que vale la pena el esfuerzo por tener acceso a lo mejor de ambos mundos.

La contratación de nuevas personas ha sido una de nuestras principales tareas durante los últimos dos años, período de tiempo que se encuentra cara a cara con el inicio de una pandemia global. Hemos triplicado el número de colaboradores en el último año. Nuestro trabajo remoto nos ha brindado un nivel sin precedentes de flexibilidad y apertura para acceder a los empleados, lo que también nos ha permitido encontrar conjuntos de habilidades raras y especializadas, así como también nos ha respaldado para crear nuevos clústeres de conocimiento, o centros de operaciones, donde hay es un grupo reconocido de talentos enfocados en un cliente / sector determinado. Por lo tanto, este modelo también nos ha beneficiado al facilitar la colaboración internacional y el intercambio de ideas.
 
A pesar de todo lo anterior, estamos tratando de facilitar la comunicación informal dentro de la estructura del trabajo híbrido tanto como sea posible. Una forma de hacerlo ha sido designar ciertos días en los que todos los miembros de un equipo estarán en la oficina al mismo tiempo. Esto no se refiere a todos en toda la organización, necesariamente, solo a todos los miembros de una unidad de trabajo coherente, al menos.
 
La magia ocurre cuando un equipo está unido físicamente, y una vez que se crea esa magia, se puede mantener durante los períodos en que están trabajando digitalmente. Pero, a la inversa, no se puede crear esa magia cuando algunos miembros del equipo son siempre digitales, todo el tiempo. O, al menos, es mucho más difícil hacerlo y será necesario prestar más atención a aquellos que están completamente remotos para mantenerlos en el circuito informativo.
 
Entonces, para nosotros, la clave es brindar oportunidades donde la interacción y la comunicación informal puedan ocurrir de forma natural, no imponiendo estructuras rígidas y requisitos para que las personas interactúen.
 
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